EL EGO DE LA MODA ESPAÑOLA

La temporada de desfiles Primavera-Verano 2013 calentó motores con la 56 edición de Madrid Fashion Week, una pasarela que no escatima en novedades -renueva sponsors, ajusta días, refresca su imagen- aunque sus más notorios aportes llegan de la mano del diseño emergente.

Hubo un tiempo en el que la Pasarela Cibeles (hoy Madrid Fashion Week) era como mi segundo hogar, mi pasarela adoptiva… y por más que estuviese allí cada temporada, nunca dejaron de sorprenderme todos y cada uno de los aspectos profesionales y organizacionales de esta semana de moda: la constancia del calendario, la puntualidad de los desfiles, las impecables y depuradas puestas en escena, el fascinante casting de modelos – nacionales e internacionales-, y ni que hablar del backstage, que me atrevo a decir es el más organizado de todas las fashion weeks.

Hoy, desde la distancia repaso uno por uno los 41 desfiles, que para mi sorpresa en su mayoría giran hacia propuestas conservadoras con una gran cuota de comercialidad -seguramente en respuesta a la crisis económica que vive el pais-. Tal ha sido el caso de Carlos Díez, quién solía ser uno de los exponentes clave de la cultura urbana española y que ha presentado una propuesta absolutamente ponible, desprovista de su habitual irreverencia. Sigo hurgando entre las colecciones y tampoco me maravillo -como solía pasarme- ante los desfiles de Amaya Arzuaga, Ana Locking o Duyos. Por suerte siempre esta Davidelfín -como ya hemos venido posteando en el blog- para dar lección de moda y comercialidad, sin aburrir, sin conformar, y lo más importante, sin dejar de hacer soñar. Pero si de sueños se trata, lo que hizo Josep Font para la emblemática Del Pozo, ha sido digno de las grandes ligas: géneros de lujo y siluetas depuradas que resultan en un matrimonio tan elegante como contemporáneo.

Al calendario tradicional le siguieron las jóvenes promesas, que son el futuro de toda pasarela que pretenda perdurar sin envejecer. Para ello desde el año 2006, la semana de la moda madrileña ideó Ego, iniciativa que ésta temporada completó el calendario con valiosas propuestas de diseño emergente.

Arnau P. Bosch presentó una ingeniosa colección street en homenaje a la cultura de los noventa y a las bandas callejeras, con el barroquismo de los prints y el denim como protagonistas. En el otro extremo, el ruso afincado en Barcelona, Victor Von Schwarz se inspira en la belleza inhumana de la leyenda japonesa Yukion’na: su piel es pálida y sus ropas blancas hacen que se la confunda en paisajes nevados. Por otra parte, Pablo RuizGalán creó una colección integramente masculina basada en la reutilización, cuyo punto de partida son prendas donadas por amigos y conocidos. Según el diseñador “New life es un experimento combinatorio donde cada puntada establece un vínculo imposible entre épocas, personas, estilos y funciones”. Desde Cádiz, al sur de España arribó la colección Simmetries de Ana Sánchez, que se nutre de imágenes fotográficas tomadas de espacios de arquitectura actual, a partir de los cuales se construyen los estampados que reflejan movimiento, transformación, lo evolutivo y el equilibrio con sus contrarios: la inmutabilidad, lo esencial, lo primigenio. Otros nombres que bien vale la pena destacar son los de María Ke Fisherman, Eva Soto Conde e Isabel Ruiz que completaron las 20 propuestas de lo nuevo que la moda española tiene para mostrar.

Noel Falken

Fotos: Ugo Camera/IFEMA

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