EL CAPRICHO DE LO IMPOSIBLE

Es bien sabido que la moda es cíclica y muchas veces caprichosa, tal es así que este año ha tratado de inmiscuirse en situaciones literalmente imposibles. Primero fue el turno del Costume Institute del MET con su exhibición Schiaparelli & Prada: Impossible Conversations, y más recientemente del parisino Palais de Tokyo con la performance The Impossible Wardrobe protagonizado por la actriz Tilda Swinton.

Este año la exhibición anual dedicada a la moda del Costume Institute del MET (The Metropolitan Museum of Art) no tuvo mejor idea que tocar un tema candente y hasta entonces inédito, el de los diálogos imaginarios entre dos de las mayores creadoras de la historia de la moda del siglo XX, diálogos inspirados por la sección “Impossible Interviews” que Miguel Covarrubia publicó durante los años ’30 en la revista Vanity Fair.

Si a primera vista la temática parecía fundamentarse en las coincidencias de ambas creadoras, los hechos dijeron lo contrario; objetivamente lo único que tienen en común Miuccia Prada y Elsa Schiaparelli es su origen italiano y que ejercen el diseño de indumentaria como profesión. Ellas nunca se conocieron, nunca se referenciaron, y mucho menos dialogaron. Sin embargo, el MET se las ingenió para encontrar ejes relevantes, puntos de tensión, con sus característicos y tan personales enfoques sobre temáticas comunes. Además, a partir de respuestas extraídas de entrevistas previas, el director Baz Luhrmann se encargó de generar la sensación de un diálogo ficticio referido a los diversos temas que atañen a la moda y a su propio universo de creación. El resultado: hacer de lo imposible algo (casi) posible.

Otro museo que este año se encaprichó con la moda es el Palais de Tokyo, que convocó a Olivier Saillard (Director del Musée Galliera) para la curaduría de una muestra de trajes históricos. El resultado fue la irrupción en el calendario de desfiles con una performance de moda tan impactante como novedosa a cargo de la actriz Tilda Swinton, musa ineludible de la moda (sus vínculos con el mundo fashion incluyen desfiles para Viktor & Rolf y campañas para Pringle of Scotland y Pomellato). Impolutamente vestida en tonos marfil, Swinton encarnó a una restauradora que durante 45 minutos se ocupó de ir desempolvando y descubriendo medio centenar de piezas históricas: desde un vestido de Paco Rabanne que data de 1968 y que vistió Brigitte Bardot, hasta prendas que pertenecieron a Isadora Duncan y el mismísimo Napoleón Bonaparte. En definitiva fue el colmo de todo desfile, una magistral puesta de lo imponible, ya que el sólo hecho de preservación de dichas prendas anula toda posibilidad de que vuelvan a ser vestidas alguna vez.

Noel Falken

Fotos: Piero Biasion

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