UN 2012 CON FINAL FELIZ

Los vaivenes del 2012. Lo mejor y lo peor, con final esperanzador…

Jessica Trosman trabajando en uno de sus textiles

Fue un año innegablemente difícil para las marcas internacionales que tuvieron que bajar cortina y decir adiós al mercado argentino, sobre todo para aquellas tiendas insignia de la Avenida Alvear en Buenos Aires como Louis Vuitton, Cartier y Polo Ralph Lauren, entre otras.

Para las marcas locales, fue un año arduo para conseguir materia prima, sobretodo géneros importados de esos que antes llegaban desde el viejo continente y oriente. Y si algún diseñador tuvo la suerte de encontrar aquella tela soñada, luego se convertía en tarea maratoniana aquella de la reposición.

Por otra parte, esas mismas trabas a las importaciones hicieron que las marcas locales tuvieran que ponerse al día demasiado rápido con la poco preparada –para atender la abrupta demanda- industria nacional, y como consecuencia los consumidores sufrimos la desventajosa ecuación baja calidad y aumento de precios.

También están los que, con las expectativas de crecimiento y proyección internacional puestas en las exportaciones, tuvieron que dar marcha atrás como consecuencia de una sostenida inflación.

Sin embargo y en rasgos generales, para otros la situación de alguna manera los benefició; como es el caso de la diseñadora Jessica Trosman, que luego de una año complejo (2011) en el que debió vender su marca para luego alejarse completamente de la misma –sigue manteniendo el control de su etiqueta para el mercado internacional- supo reinventarse, reconvirtiéndose en diseñadora textil para abastecer la demanda local, creando géneros para marcas y diseñadores nacionales, desde Evangelina Bomparola a Chocolate, y más…

Allá por mitad de año, un colega español –Agustín Velasco, con quién hace algún tiempo coincidimos en CentroModaOnline- me preguntaba que había pasado con la moda latinoamericana, porque según él poco y nada se escuchaba de ella por estos días en Europa. Mi respuesta al respecto fue que el diseño argentino está mirando hacia adentro, ya sea en lo que refiere a temáticas de inspiración, materias primas, recursos e incluso, difusión. Y cuando decía “hacia adentro” no pensaba solamente en las raíces, y mucho menos en los trajes típicos nacionales, me refería a ser fieles a uno mismo, dejar de idolatrar y referenciar a la moda Europea –aunque muchas marcas lo sigan haciendo y sigan copiando (si, copiando dije!)- para encontrar caminos propios en el universo del diseño y la creación.

Así, muchos de los nuevos creadores han sabido desarrollar su verdadero talento y toda una nueva camada de diseño aparece por fin, este año en escena. Se consolida una nueva generación y eso ya es histórico. Luego de años de cuestionamientos al respecto (¿Como podía ser que con todas las Carreras de Diseño de Indumentaria que hay en el mercado no hubiese nuevos nombres en puerta?), por fin puedo decir que tras aquel inigualable grupo que supo ser parte de las primeras ediciones de BAF Week -en las que conocimos nombres como los de Pablo Ramírez, Vero Ivaldi, Kostume, Cecilia Gadea, Mariano Toledo, Trosman Churba, Nadine Zlotogora, Hermanos Estebecorena y Vicki Otero- surge una nueva generación que une fuerzas, se agrupa, se hace notar. Ellos son: Tupa, Dubié, Vanesa Krongold, Pablo Bernard, Bandoleiro, Marcelo Giacobbe, Troyer, Emilse Benítez, Julia Schang-Vitón, Edu de Crisci, Desastrería, Fernado More, Urenko, Them y Garza Lobos, por nombrar solo algunos.

Y aunque poco se sepa de la moda local en el exterior, este fue un gran año para la joven diseñadora argentina radicada en Londres, Maia Bergman, que además de presentar una de las colecciones más aplaudidas durante el desfile de graduación de Central Saint Martins College of Arts and Design, se alzó con uno de los tres premios Vogue Talents organizado por Vogue Italia y Muuse. También en el exterior, siguieron sonando los nombres de varias de las modelos argentinas más reconocidas, como Naomi (Preizler), Tati (Cotliar), Magda (Laguinge) y Meli (Stasiuk). Por último, fotógrafos de moda como Sebastián Faena pisan fuerte en “las grandes ligas”. El argentino se ha encargado de consolidar su trabajo en V Magazine, a la vez que se ha convertido en el nuevo fotógrafo fetiche de Carine Roitfeld y su flamante publicación CR Fashion Book.

Y si de un regreso a las raíces hablaba, que mejor cierre del año que la última tapa 2012 de Harper’s Bazaar Argentina fotografiada por la dupla Luciana Val & Franco Musso (argentinos radicados en Paris), así como la muestra retrospectiva del genial Juan Gatti en Buenos Aires.

2012 lo recordaré como un año sustancial para la moda argentina. Comienza un nuevo ciclo en el que el diseño nacional recupera su identidad, se fortalece y se manifiesta colectivamente: desde el diseño editorial pasando por la fotografía de moda, modelos, estilistas, maquilladores, peinadores, y claro… diseñadores de indumentaria. Sin dudas, hay equipo!

Noel Falken

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