COLECCIONES BAF WEEK INVIERNO 2013

Lo mejor, lo que hay que tener en cuenta y no hay que perder de vista de las colecciones argentinas que subieron a pasarela su Otoño – Invierno 2013

Durante el primer día Mariana Dappiano presentó Refrectado, actualizando su característica estética al condimentarla con cierta cuota sastrera: camisas y faldas lápiz combinadas en trío con pantalón. La ecuación resultó perfecta, no como mero artilugio estilístico, sino como fundamento de su colección, en la que las piezas se conciben para combinar, superponer y sumar; a la vez que las estampas inspiradas en fractales toman sentido por repetición.

Natalia Casal ganó el Design Contest y con sus coequipers en Tregua, Lucía Cornejo y Marina Rulli, debutaron en la pasarela con una estética que ellas mismas definen como “poética y experimental”. Dérmica, su propuesta invernal, se basa en la relación existente entre la indumentaria y la piel, con el látex como recurso que devela la anatomía y actúa como segunda piel.

Denouer, que en francés significa desanudar, es la tématica por la que se rigió Luz Ballestero. El estiramiento del cuerpo, la relación en armonía con la respiración, la comodidad y la calma resultaron en intrincadas piezas que parten de la musculatura como engranaje interno, con tejidos que se anudan, enredan y dan forma a la figura – como el de un sweater con bufanda incorporada que recorre el cuerpo y cae asimétrico en forma de puño-, mientras que lo que se ve por fuera es más simple y depurado.

Los tejidos son el principal foco de interés de Paula Ledesma, quién inspirada en una ilustración propia de una guerrera de un mundo fantástico, creó cuellos imperiales, hombros con apliques tejidos, bustos enmarcados, y cinturas y caderas enfatizadas por el peplum. Sus “Guerreras Imaginarias” sintieron seguridad y dieron sensación de poderosa feminidad.

Doce velitas soplan este años “los Kostüme“, con Camila Milessi y Emiliano Blanco al frente de un proyecto tan consistente como atemporal, en el que exploran con mirada arquitectónica, el diseño neto, puro y funcional; ahora reforzado por el concepto de lo unisex. Con Bowie sonando de fondo, #25 -su nueva colección- encuentra en maxivestidos, vestidos camiseros, túnicas y abrigos, prendas de silueta ceñida para ellos y holgada para ellas. Más que nunca, los Kostüme son, visten y proyectan a dúo.

Debi Damico inauguró la pasarela del último día de BAF Week como seleccionada del ya tradicional Semillero UBA, con Wanderer, colección inspirada en los mochileros, y más específicamente en el primer viaje realizado por Sudamérica por Ernesto “Che” Guevara, aunque también hace hincapié en el comportamiento nómade de los jóvenes contemporáneos. Las tipologías surgen de la deconstrucción y la superposición, mientras que los detalles constructivos son tomados de los elementos de viaje, como mochilas, bandoleras y sogas que envuelven el cuerpo y se integran a abrigos, chalecos y maxi sweaters.

También finalista del Semillero UBA, Maria Noel Pepe, se sumergió en el universo de las antiguas marionetas de madera y en el estudio de sus cuerpos inmóviles, para presentar Puppet. Su propuesta puso el eje en las articulaciones y el encastre de las diversas partes del cuerpo, a través de elementos decorativos en madera -principalmente tornillos- que se integran al textil y al tejido de punto, pero que también sirven para generar grandes volúmenes que modifican la estructura corporal.

En su segunda presentación en BAF Week, Benitez Emilse continúa recorriendo el camino del cuero, pero lo que una temporada atrás fue negro absoluto, ahora se convierte en carne y piel. “Quitar la carne” se inspira en el carnaval de la celebración pagana y espíritual, traducida en cueros color suela que se fusionan con lycras en tonos nude y en elementos de sastrería en el más puro blanco. Las camisas dejan ver los hombros, las calzas contornean las piernas y los vestidos-mini gritan sex-appeal, aunque detrás del estilismo se escondan piezas urbanas como blazers con tachas, faldas a la rodilla, e impolutas camisas del cuello mao.

Para el cierre, Ruben Troilo y Constanza von Niederhausern -más conocidos como Garza Lobos- jugaron al juego de las apariencias y las contradicciones, proponiendo pantalones que dejan entrever las piernas, camisas que son vestidos -¿o vestidos que son camisas?-, maxisweaters manga 3/4 que revelan la prenda que se esconde debajo, abrigos amplios que parecen capas y toman prestada las lineas del kimono, abrigos que son microvestidos, chaquetas que son spencers, y faldas que son negligés. Las estampas búlgaras se escapan de las botas y toman las prendas, ya sean en detalles y recortes en camisas, o hasta llegar a bermudas full print. Para la noche, los vestidos recorren la ruta desde su anterior colección: emigmáticas piezas irregulares, que de forma orgánica recorren el cuerpo generando volúmenes extraños, amorfos, tan perturbadores como apetecibles, desafiando acertadamente toda lógica y convención.

Noel Falken

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