CHOPARD RINDE TRIBUTO AL SEPTIMO ARTE

El Festival de Cine de Cannes entregó la Palma de Oro al film francés “La Vie d’Adèle – Chapitre 1 & 2”, mientras en la misma ciudad, la exposición In Love With Cinema rinde homenaje a los besos míticos de la pantalla grande.

Todo el mundo es capaz de recordar su beso de ficción favorito. Desde el fogoso abrazo de Clark Gable y Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó, al turbador beso de pasión que intercambian Sharon Stone y Michael Douglas en Bajos Instintos, el beso en la gran pantalla se presenta de infinitas maneras: robado, goloso, casto, violento, suave, furtivo, o apasionado; constituye, a menudo, el momento clave de la historia, ese instante mágico de tanta emoción al que los cineastas recurren para conseguir una escena inolvidable. Sin embargo, solo algunos de ellos llegan a formar parte de la leyenda.

Mucho antes de convertirse en mítico, el primer beso del cine dió lugar a un escándalo. En la película, The Kiss (1896) de William Heise, John C. Rice y May Irwin se dan un beso de cuatro segundos que provoca la primera demanda de censura en el cine. En 1927, el Código Hays, encargado de preservar la buena moral en la pantalla grande, fija límites que establecen, entre otras cosas, que en las películas se deberán evitar la desnudez o el beso sensual. Una prohibición que Alfred Hitchcock rodea hábilmente en su película Encadenados (1946), en la que Ingrid Bergman y Cary Grant se abrazan largo rato, separando sus labios cada tres segundos, sorteando así la duración reglamentaria del beso de cine de aquella época.

Hoy en día, el séptimo arte no tiene reparos en llevar más lejos los límites de la sensualidad. El antológico abrazo de Anita Eckberg y Marcello Mastroinanni en La Dolce Vita de Fellini (1961) alcanza la cumbre del erotismo. El marco, la grandiosa fontana de Trevi, el cabello mojado y el escote provocador de la actriz tienen mucho que ver en ello. En Mulholland Drive (2001), David Lynch filma el beso sáfico más turbador del cine. En un encuentro tórrido, la castaña Laura Harring y la rubia Melissa George descubren el éxtasis. En cuanto al beso robado a Norah Jones por Jude Law en My Blueberry Nights de Wong Kar-wai (2007), es un breve e intenso momento de voluptuosidad.

Esta colección de icónicos momentos de amor cinematográficos se suman ahora al vínculo entre la renombrada casa de joyería ginebrina y el séptimo arte, para el que la griffe diseña la Pama de Oro desde 1998, cuando su directora artística, Caroline Scheufele, propuso una reinterpretación del famoso trofeo: un tallo delicadamente curvado sobre una base en forma de pequeño corazón -un guiño al símbolo de la casa- cuyas hojas parecen haberse detenido en pleno movimiento.

Fabricada a mano por sus artesanos en los talleres de la Casa Chopard, este año, el premio mayor fue para el film francés La vida de Adele, del director Abdellatif Kechiche, protagonizado por Adele Exarchopoulous y Lea Seydoux. Mientras que, las “mini palmas” -replicas exactas de La Palma de Oro- que se entregan a la mejor actuación femenina y masculina, fueron para Bérénice Bejo, por Le Passé (Francia) y Bruce Dern, por Nebraska (Estados Unidos).

The end…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s